Análisis – Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty

METAL GEAR SOLID 2

Tras traeros el análisis de su primera parte, el legendario Metal Gear Solid para PSX, os ofrezco el análisis de un juego esperadísimo en su tiempo, un juego que enamoró a muchos en un E3 pero decepcionó a estos cuando lo tuvieron en sus manos; os traigo el análisis de Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty.

El juego de divide en dos parte bastante desniveladas entre si; la Parte del Barco, y la Parte de la Planta.

En la del Barco controlaremos a Solid Snake, que tras el incidente de Shadow Moses, ha formado un grupo llamado Phylantropy con Otacon. Este grupo se encarga de destruir los distintos Metal Gears fabricados alrededor del mundo, ya que Ocelot filtró la información de esta secreta arma nuclear. Pues les ha llegado información de una tal “E.E” (Otacon sospecha algo de estas iniciales, si lo queréis saber pasaros el juego), que les ha transmitido que en un petrolero controlado por los Marines están transportando un nuevo prototipo Metal Gear, esta vez llamado Rey, que a sido fabricado para derrotar, en caso de guerra, al anterior Rex. Pero cuando Snake llega el barco es tomado por rusos, guiados por el comandante Gurlukovich y un personaje anteriormente aparecido, Revólver Ocelot (y esta vez tiene dos brazos, no se por qué será xD). Snake pronto sabrá lo que quieren estos, ya que Ocelot solo ha venido para “devolver” según él el Metal Gear Rey. Pues tras unos cuantos sucesos, Ocelot consigue la máquina, hundiendo el petrolero en el mar, y con él, Solid Snake. ¿Qué le pasa a nuestro héroe? En la siguiente parte lo descubriremos.

En el episodio de la Planta no llevaremos a Solid Snake para sorpresa de los jugadores, no, controlaremos a un “novato” miembro de FOXHOUND, llamado Raiden (Jack). Y es que esto se situado dos años después de el accidente antes nombrado del barco, ya que todas las sustancias tóxicas se quedaron flotando en le mar, y por eso se vieron obligados a construir el Big Shell, un edificio que no es lo que parece, y que sirve para retener estas sustancias. Pues bien, el presidente fue a echar un vistazo para vez como iba la limpia y, por desgracia para él, le secuestraron. ¿Quién? Un grupo que se hace llamar Sons of Liberty. Y como rescate piden unos cuantos billones de euros (aunque esto solo es una tapadera para algo mucho más importante que descubriréis si os lo pasáis). Pues eso, Raiden tiene que rescatar al presidente y detener a esta organización terrorista, cuyos miembros son Revólver Ocelot, y un personaje muy importante que seguro que intuís. También está formado por otro grupo acoplado: Dead Cell. Lo forman Vamp (ser “inmortal” parecido a un terrible vampiro, muy ágil y carismático), Fatman (un personaje bastante secundario, ya que solo nos encontramos con él una vez, y es para acabar con él; no es que sea un buen personaje) y Fortune (carismática, enamorada “en cierto modo” de Vamp, con mucha suerte en combate y una venganza que cumplir). Desde aquí, nada es lo que parece y se nos irán revelando cosas muy inesperadas y apasionantes.

GRÁFICOS – GENERACIÓN NUEVA-

Tras ver Metal Gear Solid, que explotaba en cierto modo la PSX, se esperaba en esta segunda parte una notable mejora, y que también sacara lo mejor de la consola, PS2. La verdad es que, para ser del 2002, sorprende mucho su apartado gráfico. Las texturas son impresionantes, y el moldeado de personajes es verdaderamente excelente (aunque los enemigos se repiten en uniforme, pero esto sigue en las siguientes entregas).

Hay una cosa que me molesta (y seguro que ha vosotros también): la diferencia entre el petrolero y el Big Shell. Y es que el barco está más detallado (y es más interesante) que el Big Shell; ¿por qué es así si pasamos más tiempo del juego en lo segundo que en el barco? No lo entiendo, ya que el diseño del Big Shell, aunque tiene una explicación lógica de por qué esa forma, sus salas se repiten, sus puentes se repiten y… llega a aburrirte. En cambio el barco tenía distintas salas distintas, el lugar donde guardaban al nuevo Metal Gear Rey,… Aún así, el juego era maravilloso gráficamente, como unas animaciones, tanto en cinemáticas como en gameplay, sobresalientes.

JUGABILIDAD – ¿SNAKE O RAIDEN?-

Llega el punto del juego, el punto bueno o malo, depende de ti. La verdad es que choca bastante que te pongan en la primera fase a Solid Snake, te hagas con el control de este, y escasas horas después te coloquen a Raiden delante de las narices. Si, sus movimientos son similares, pero para nada iguales; la voltereta de Raiden es más llamativa, y si la intentas hacer para que no te vea el enemigo, es muy difícil que este no se percate de tu presencia, mientras que con Snake, la dabas para adelante y manteniendo el botón rápidamente te ponías a gatas de una forma más eficaz. Estos y muchos más detalles se salen de la psicología de Raiden. Aparte también que él no conoce personajes como nosotros los reconocemos, veamos a Pliskin, que lo ves a simple vista y ya sabes quién es. Aún así, la jugabilidad era bastante entretenida, y sobre todo, parecida al primer juego (la cámara es fija, por cierto). Para seguir diciendo la verdad, algunas misiones son algo cansinas (como la de congelar bombas), y algunos combates ridículos (sin irnos más lejos, contra Fatman, un combate ridículo sin sentido). Hombre, si queremos ver el punto bueno de Raiden, este es algo más ágil y puede colgarse de barandillas en el juego.

La jugabilidad era muy mejorable, pero divertida en muchos aspectos, como que seguía la misma ley del espionaje táctico instalado por la primera parte (incluso los de MSX).

SONIDO – ¡¡DOBLAJE!!… ¡COMO QUE NO!-

Antes de hablar de las melodías (dios mío que melodías), quería hablar del supuesto doblaje a nuestro idioma que se iba a realizar de nuevo. Pues eso, como Konami sabía que iba a vender como rosquillas, no lo dobló al castellano. Esto nos decepcionó a muchos tras escuchar la magnífica voz de Alfonso Vallés haciendo de Solid Snake en anterior juego; nos pilló por sorpresa, y nos jodió mucho. Eso si, los textos y todo eso está traducido, con ciertos errores, pero traducido.

Como he dicho antes, las melodías son espectaculares (sobre todo la del intro, que se convertiría en el himno oficial de la saga). Cada una se adapta a cada situación, y están dirigidas por el genial Harry G. Williams.

CONCLUSIÓN – ¿A LA ALTURA?-

Muchos dicen que si, muchos dicen que no. ¿Queréis saber lo que pienso yo? Yo pienso dos cosas bien diferentes; si está a la altura, ya que la jugabilidad es parecida y tiene una buena historia, y no por meternos a Raiden sin avisar, por no venir doblado y por tener algunas misiones algo aburridas (sin hablar del diseño del Big Shell). Opinar lo que queráis, el juego ha salido hace mucho tiempo y seguro que ya os lo habéis terminado (los cuatro, espero). Lo bueno que tiene el juego es que lo tienes  que jugar y comprender para entender la cuarta parte al completo; eso me gusta mucho, recordar cosas de anteriores juegos.

Un juego con excelentes gráficos, jugabilidad buena y mala al mismo tiempo, música excelente, mal por el doblaje nulo,… Tiene diferentes factores, pero eso si, si te gusta la saga, espero que ya te lo hayas terminado.

Acerca de Daniel Escaners

Estudiante de Cinematografía. Amante del cine y devorador de series. Videojuerguista. Co-fundador de La Pantalla Invisible y colaborador en La Cabecita. Escribo, sí.

Publicado el julio 18, 2010 en Análisis, PlayStation 2. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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