Análisis – Uncharted: El Tesoro de Drake

A poco más de dos semanas para la salida del tercer y último juego de la saga Uncharted, decidí correjir uno de mis grandes fallos: no haber jugado a la que es hoy por hoy mi saga favorita. Mi primer juego de esta franquicia fue el increíble, soberbio y lejendario Uncharted 2, y aunque cojí con algo de miedo esta primera parte ya que sabía que evidentemente no sería mejor que la segunda, Uncharted: El Tesoro de Drake me ha demostrado ser un juego sólido, divertido, ágil y, digámoslo, cojonudo.

Sé que este análisis no viene a cuento en pleno año 2011 ya que hablamos de un juego que tiene casi cuatro años, pero me gustaría escribir sobre el primer Uncharted por diversos motivos: el primero, para hacerle justicia ya que mucha gente piensa que el único digno de probar es el dos, y segundo, para servir como un aperitivo ante el análisis del próximo Uncharted 3, al cual le tengo unas ganas sobrehumanas.

Uncharted: El Tesoro de Drake no deja de ser una película de aventuras estilo Indiana Jones mezclada con partes jugables de plataforma y sobre todo de acción. La historia es muy sólida e interesante, y nunca pierde el ritmo: los acontecimientos se suceden uno detrás de otro, siempre dejándonos con ganas de saber lo que pasa a continuación. El juego empieza con nuestro protagonista, Nathan Drake, siendo grabado por un periodista llamada Elena Fisher. Ambos han descubierto el ataúd de Sir Francis Drake escondido en las profundidades, aunque finalmente no contiene el cuerpo del lejendario pirata, sino su diario que especifica exactamente la posición de El Dorado. Y cómo no, Drake y su amigo Sully junto a una intrépida Elena se embarcarán en un viaje lleno de peligros, malos malosos y misterios que resolver.

Como ya he dicho antes, la historia no deja de ser el típico guión de una película de cine. La diferencia es que aquí tú interactuas directamente con la acción, tanto en las plataformas como en los tiroteos. El elenco de personajes es bastante amplio tanto en amigos como en enemigos: Nathan, Elena y Sully serían los amigables, y otros como Navarro, por no decir más, serían los detractores que completarían el plantel. Todos carismáticos, llenos de frases para el recuerdo y muy resultones.

En el apartado jugable, es evidente que un jugador como yo que ha disfrutado de Uncharted 2 nota bastante el cambio de uno a otro. No quiero decir que sea malo, ya que a la hora estás totalmente acostumbrado a los controles, lo que pasa es que de primeras sientes que el control del personaje quizás no es lo suficientemente fluído en algunas partes o que apunta de una forma muy rara (con el codo, como se suele decir).

Aún con la evidente involución, algo que no es negativo ya que es la primera entrega, Uncharted: El Tesoro de Drake tiene algo que engancha. Al igual que en su siguiente entrega, cuando empiezas a jugar y a ver pasar los acontecimientos, no vas a soltar el mando hasta llegar a los créditos. Es esa mezcla entre plataformas algo guiadas y tiroteos frenéticos y difíciles; y en esto quiero incidir, porque me ha sorprendido el tema de que el primer Uncharted me ha resultado en ocasiones más difícil que Uncharted 2 en modo Difícil… un simple apunte, quizás interesante.

Algo que he notado en comparación con el dos es la diferencia entre las fases de acción y las de plataformas. Mientras que en Uncharted 2 teníamos plataformas con acción, en esta primera entrega todo está separado: cuando hay una fase de acción, todo tiroteos, y si hay una fase de plataformas, todo saltar. Además, predominan bastante los tiroteos, complicados gracias  a una IA que te planta cara, fallando pocas veces.

No creáis que solo es acción a pié, y aunque casi siempre es de esta forma, tenemos momentos específicos donde disfrutar de algún que otro vehículo. Hay un capítulo entero dedicado a la lancha, con la cual tenemos que subir hacia arriba un río conduciendo con Drake y disparando con Elena, situada a nuestra espalda; y otro capítulo, uno de mis favoritos gracias a su espectacularidad, donde armados con una ametralladora pegada a un coche deberemos protegernos de los vehículos enemigos mientras escapamos a toda leche por la jungla. Ninguna llena a la fase del tren de Uncharted 2, pero bueno, no es malo ya que remarco que este juego salió dos años antes del susodicho.

No quiero spoilear el final, pero decir que me ha gustado mucho. Es una conclusión muy Indiana Jones, muy peliculera,… Si os habéis pasado Uncharted 2, decir que es parecida. Y antes de acabar con el apartado jugable remarcar la hora de survival-horror; sí, habéis leído bien, hay una horita más o menos en la cual la ambientación cambia totalmente y los chicos de Naughty Dog nos sumergen en una zona que podría haber estado firmada por Dead Space sin ningún tipo de problema.

Gráficamente me ha sorprendido muchísimo. Todos sabemos las virtudes gráficas de la segunda entrega, pero os invito a mirar el apartado artístico de este primero: es soberbio. Para ser un juego de 2007 luce de maravilla, con unos efectos de luz impresionantes y un agua que quita el hipo. El modelado de los personajes también sobresale incluso en la actualidad, con unas animaciones conseguidas y realistas.

Aunque quizás lo que más hay que remarcar gráficamente en cualquier Uncharted son sus escenarios, sus bellos e increíbles escenarios. No pueden competir con los de la segunda entrega, pero están a un nivel muy alto; son bastante grandes, llenos de detalles y muy variados. Nos encontramos con el escenario prácticamente protagonista del juego, la jungla, aunque también contamos con templos, submarinos y muchas más sorpresas guardadas para el jugador que se decida a disfrutar este juego.

La banda sonora mantiene un gran nivel, remarcando al igual que en el dos su tema principal, que es soberbio. Los demás temas no están mal, son buenos pero quizás son más ambientales y no intentan destacar en la acción. En cambio el doblaje si que destaca, y mucho; quién haya flipado con el pedazo de doblaje de la segunda parte, le invita a escuchar este porque, aún sin llegar a ese nivel, te mete muchísimo en la trama y en la situación.

Uncharted: El Tesoro de Drake es uno de los grandes clásicos de esta generación. Quizás no se encuentre entre los mejores juegos de esta generación, pero yo lo catalogo como maravilla sin despeinarme. Motivos no me faltan: una historia interesante, personajes carismáticos, jugabilidad divertida, momentos espectaculares, gráficos muy dignos, doblaje genial,… Tiene errores, sí, pero son eclipsados por esta avalancha de aciertos.

Y sobre todo lo mejor de este título es haber plantado la semilla de lo que dos años más tarde sería una bella y espectacular flor: Uncharted 2. Gracias a este juego, gracias a la aceptación del público, Uncharted se ha convertido en la franquicia estrella de PlayStation 3, y en mi opinión una de las mejores sagas de esta generación. Habrá que confirmarlo dentro de dos semanas, cuando la trilogía termine, cuando por fin salga Uncharted 3: La Traición de Drake.

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Acerca de Daniel Escaners

Estudiante de Cinematografía. Amante del cine y devorador de series. Videojuerguista. Co-fundador de La Pantalla Invisible y colaborador en La Cabecita. Escribo, sí.

Publicado el octubre 20, 2011 en Análisis, PlayStation 3. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Por allí debo empezar para no involucionar la experiencia de U2 a U1, pero uno no se lo debe perder por nada del mundo.

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