Opinión | Videojuegos y películas

Desde los albores de la historia nuestro ocio, desde que se vivían aventuras digitales, desde entonces los videojuegos se han querido acercar al mundo del cine. Reflejar una historia más profunda o desarrollar personajes más carismáticos siempre ha sido una de las muchas intenciones de numerosos videojuegos que normalmente todavía seguimos disfrutando hoy. El séptimo arte ha aportado cantidad de características a los videojuegos actuales, desde los planos de las cámaras hasta los diálogos entre personajes, cada vez más acentuados.

El videojuego es un ocio joven, inexperto en muchos sentidos y con un largo camino por delante. El acercamiento a las películas no debería ser más que una celebración y confirmación de que algo estamos haciendo bien. Pero en cambio un sector de usuarios que disfrutan del llamado octavo arte, los videojuegos, reniegan de la nueva tendencia cinéfila y reclaman la vuelta a los orígenes, a la jugabilidad pura y a las historias cortas de tira de cómic. Y me pregunto: si hemos conseguido llegar hasta aquí, ¿para qué retroceder?

Es evidente que en el inicio las consolas o dispositivos compatibles de juego no poseían la capacidad gráfica y técnica que disfrutamos hoy en día, por lo que llevar acabo obras digitales que se aproximaran al cine era poco menos que un hito casi inalcanzable. Casi, porque por la época en la que hablamos, hace más de 20 años, había juegos que se atrevían a contar una historia con cabeza y cuerpo, sentido y ganas de hacerlo bien. Hablo por ejemplo de The Secret of Monkey Island, aventura gráfica legendaria desarrollada por LucasArts, que consiguió acercar el mundo de los videojuegos al del cine. Y no por sus gráficos, que enamoraban en la época, sino por los planos de cámaras y sobre todo el guión, una historia de piratas, monos e islas del tesoro donde nos sumergíamos más que nunca en lo que los desarrolladores nos querían transmitir.

Las aventuras gráficas me parecen un buen ejemplo para ilustrar el deseo de los videojuegos en convertirse, o por lo menos adquirir características, en películas. Otro buen ejemplo de ello es Indiana Jones and the Fate of Atlantis, maravillosa aventura gráfica de nuevo desarrollada por LucasArts que transportaba todo el espíritu aventurero de la gran pantalla a nuestro ordenador. El título contaba con puzles complicados, ciudades ocultas, la épica banda sonora marca de la serie y lo más sorprendente: el carisma de Indiana Jones y su universo. Tanto es así que este Fate of Atlantis se considera la “verdadera” cuarta parte de la saga, y no la infame y poco agraciada Calavera de Cristal.

Avancemos en el tiempo, pasemos algunas generaciones y llegemos a la primera PlayStation, de la cual no quiero contar lo que todos ya sabemos, su éxito comercial y la patada en el culo a Nintendo por parte de Sony, más bien vengo a hablar del que es para mí uno de los grandes juegos de siempre: Metal Gear Solid. La obra maestra de Hideo Kojima intentaba más que nunca transportar a nuestra consola una aventura que perfectamente podríamos estar viendo en el cine. Gracias a las nuevas posibilidades gráficas de PS1, la misión secreta de Solid Snake en Shadow Moses se convirtió en bandera de un estilo, el que proponía juegos con guiones de película y quizás más narración que jugabilidad.

La saga de Kojima Productions fue avanzando hasta supuestamente acabar en Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriots, título lanzado en 2008 para el sistema PlayStation 3. Éste suponía el cierre de la vida de Solid Snake, la conclusión de las aventuras y desventuras del héroe machacado por el tiempo. El título trajo controversia y mucha polémica ya que más de la mitad de su desarrollo eran escenas cinemáticas impregnadas de un -en mi opinión- delicioso sabor a cine, incluso llegándonos a encontrar algunas de más de una hora de duración, algo totalmente escandaloso para algunos pero que gente como un servidor aplaudió y agradeció.

Tenemos una cara de la moneda, Metal Gear Solid y sus cinemáticas, ahora me gustaría hablar de la otra mitad: Uncharted y sus secuencias. Uno de los grandes aciertos de la saga de Naughty Dog es conseguir reflejar el séptimo arte pero sin dejar de lado el plano jugable: disfrutamos de momentos peliculeros pero no soltamos el mando en ningún momento. Claro ejemplo es la fase del tren, en Uncharted 2, donde teníamos que ir saltando de vagón en vagón hasta alcanzar nuestro objetivo; esto podría haber sido un video espectacular, pero el bueno de Drake prefiere que le controlemos y guiemos sus pasos.

Para terminar este artículo me gustaría exponer un último ejemplo, también exclusivo de PlayStation 3: hablo de nada más y nada menos que Heavy Rain. Muchos dicen que es la evolución natural de las aventuras gráficas, otros no dudan en clasificarlo como película interactiva, y los últimos como drama videojueguil, a secas. Personalmente lo definiría como una experiencia que ha sido lanzada en formato de videojuego porque en forma de película se quedaría corta, no solo porque gracias a las posibilidades de las actuales plataformas de juego podamos elegir incluso en destino de nuestros protagonistas y sus distintas situaciones (si no recuerdo mal contaba con más de veinte finales), sino porque consigue meternos más en la aventura teniendo que hacer “esa acción” nosotros mismos, y no ver como la realiza un actor, por ejemplo. Ahí reside la grandeza de la obra de Quantic Dream: conseguir transladar una película al videojuego, y encima permitiéndote participar en ella de una forma activa.

Y me pregunto: ¿es tan malo que los videojuegos se parezcan a las películas? No, esa sería la respuesta por mi parte. El paralelismo con la gran pantalla solo nos puede traer beneficios para nuestro mundillo videojueguil, porque tener una historia interesante, personajes desarrollados y planos bien realizados no es nada malo, en absoluto. Puedo entender que a mucha gente le gusten más los juegos rápidos y sin muchas complicaciones, yo admito que también los disfruto (como los juegos de lucha, por ejemplo), pero no creo que sea negativo tener un Metal Gear Solid 4 o un Heavy Rain en nuestra industria, por muchas cinemáticas o conversaciones que tengan. Cada videojuego debe decidir hacia adonde tirar, si intentar parecerse al cine u optar por que el estilo jugable sea la base de todo (los plataformas, uno de mis géneros preferidos, son también un buen ejemplo). Mientras sepan convivir los dos estilos vamos a salir muy beneficiados, señores, muy beneficiados.

Acerca de Daniel Escaners

Estudiante de Cinematografía. Amante del cine y devorador de series. Videojuerguista. Co-fundador de La Pantalla Invisible y colaborador en La Cabecita. Escribo, sí.

Publicado el noviembre 28, 2011 en El Rincón del Administrador. Añade a favoritos el enlace permanente. 5 comentarios.

  1. Yo creo que películas y videojuegos deberían alimentarse entre si, un juego pude utilizar una narrativa peliculera( uncharted 3, monkey island) y una pelicula parecerse a un videojuego(sucker punch,gamer) tanto películas como videojuegos son artes y cuanto mas cerca estén mejor ya que todos salimos ganando.El artículo me ha gustado mucho y estoy totalmente de acuerdo con todo lo que se dice en él y espero hacerme ya con Skirym aunque dudo mucho que pueda jugarlo entre la uni y el zelda no tengo tiempo ni para respirar.

    • Totalmente de acuerdo, si uno alimenta al otro los dos saldrán ganando :)

      Pues te digo que para jugar a Skyrim necesitas tiempo, mucho tiempo, no es el típico juego que en 10 horas te lo ventilas; si bajas de 50 horas no has visto ni la mitad. Yo últimamente no estoy teniendo tiempo para jugarlo, llevo escasas 6 horas y con ganas de jugar más… pero no puedo :S

  2. Yo no diría que es malo que se parezcan. Es mas, es imprescindible que haya títulos que lo hagan. No todo el mundo enciende la consola para matar un par de enemigos y a otra cosa; hay gente que le gusta tomarse su calma; introducirse en el mundo, paladearlo todo. Y para esos jugadores no hay nada mejor que un juego bien realizado en todos sus aspectos, de esos que te acuerdas con una sonrisa en la cara años después. Si todo fueran árcades… bueno, yo probablemente no tendría ni un tercio de las consolas que tengo en casa XD. Ademas con la tecnología que tenemos actualmente se pueden hacer maravillas en ese ámbito, solo hay que apoyarlo para que no se duerman los grandes del sector en los laureles.
    La verdad es que es un tema de pensar…

    • Yo creo que pueden haber juegos arcades y que cumplan con la principal función de un videojuego: Entretener y divertir con una excelente jugabilidad sin mayores complicaciones. Pero a su vez pueden y deben haber obras que tengan ciertas similitudes con las películas, llevados de la mano se complementaría el que es para mi el arte más completo que existe.

      Gracias por comentar ;). Por otro lado; Excelentísimo artículo escaners, no sabes como me lo he pasado leyéndolo. Más razón no te hace falta xD.

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